Error 404 - Una Mamá en las Nubes

Hace ya muchos años, más de una década, que dejé a un lado mi faceta musical. Cantar, tocar la guitarra, escribir… Tras ser madre lo cierto es que no conseguí encontrar el modo de organizarme para dedicarme a ello. Las dificultades de la famosa conciliación, ya sabéis. Sin embargo, durante estos años la música siempre ha estado presente en nuestra casa.

Personalmente, no concibo una vida sin música, sin una banda sonora que acompañe las emociones, los momentos, la vida. Aún no he conocido a nadie que no disfrute escuchando una buena canción o cantando bajo la ducha. Gustos aparte, la música es un arte total, capaz de acariciar el alma de mayores y pequeños.

Con mi hija escuchando música.

Beneficios de la música

Son muchos los beneficios de escuchar música para los niños, incluso desde el embarazo. Seguro que habéis leído algún artículo sobre ello en alguna revista especializada. Desde las primeras semanas los bebés pueden percibir vibraciones sonoras, y a medida que se desarrollan, mes a mes, van siendo capaces de diferenciar la voz de la madre y de reaccionar de manera diferente ante diversos estímulos auditivos.

Escuchar música contribuye también a estrechar el vínculo afectivo entre las madres y sus bebés. Estimula su inteligencia emocional, ayuda a desarrollar el sistema nervioso, favorece el desarrollo cognitivo, sensorial, social, la psicomotricidad… y, sobre todo, ¡escuchar música es un placer!

Una de mis tres hijas tocando el acordeón que vendemos en nuestra tienda online
El acordeón de Plan Toys, perfecto para iniciarse en la música.

A mí me encantaba cantarles nanas de pequeñas. Reconozco que nunca les ayudó a dormirse, es más, cada vez que les cantaba se quedaban tranquilas, sí, pero abrían los ojos de par en par prestando una atención increíble. Tenía la costumbre de cantarles una nana brasileña, y es curioso cómo, durante muchos años después, he utilizado esa misma canción para calmarlas en momentos difíciles.

Talleres musicales para niños… incluso en casa

En los tiempos en que nació mi hija mayor, la Escuela de Música de mi pueblo empezó a impartir un taller musical al que se podía acudir a partir de los 0 años. Nos apuntamos y estuvimos cerca de cuatro años disfrutando de las clases. Desde el principio mi niña, por aquel entonces un bebé de poco más de doce meses, disfrutaba en la colchoneta imitando ruidos, llevando el ritmo, coordinando movimientos con las manos…

Fue una experiencia tan bonita y satisfactoria que repetí con mi segunda hija. Con la tercera, pobre, me fue imposible sacar tiempo, así que no pudo ser… Por eso de vez en cuando me viene la tentación de montar nuestro propio taller musical en casa.

Una de mis tres hijas tocando la guitarra en casa.

Con cuatro guitarras, un guitalele, un violín, una ocarina, una armónica, cuatro flautas y una pandereta creo que estoy en condiciones de afirmar que en mi casa nos gusta, y mucho, la música. Tenemos una increíble media de 2,6 instrumentos por habitante. No está nada mal, ¿verdad? Y eso que por el camino se han quedado xilófonos, castañuelas y algún que otro instrumento de percusión que no ha logrado sobrevivir al huracán de una familia numerosa.

Regalar música

Ahora que se acercan las Navidades, ¿no os parece buena idea incluir algún instrumento musical en vuestra lista de regalos?

Los xilófonos, por ejemplo, son un instrumento que da mucho juego a los más pequeños. Lo mismo sucede con las armónicas, acordeones, guitarras …

Xilofono que vendemos en nuestra tienda online
Colorido xilófono de madera de Janodpolska.

¿Creéis que un villancico sería lo mismo sin una buena pandereta?

Mi hija tocando la pandereta que vendemos en nuestra tienda online
Una bonita pandereta de Plan Toys para jugar, divertirse, crear ritmos y disfrutar con la música.

Podéis haceros una idea de los conciertos que nos montamos en casa por fiestas. Cada año por estas fechas cada una elige su instrumento favorito y nos convertimos en la Orquesta de las Navidades Presentes. Eso sí, lo de ir todas a una con el ritmo aún no lo tenemos dominado del todo. Pero nos los pasamos genial.

Siempre recordaré una frase que cuando yo era adolescente solía repetirme un monitor de guitarra: El pájaro no canta porque está alegre, sino que está alegre porque canta. Así que en esta casa las penas nos las quitamos con música.

Os propongo un brindis por una Navidad llena de villancicos. Con pandereta, claro.


Imagen del xilófono vía Janodpolska

Música y niños

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